Crónica salida Valdeón. 12 y 13 de septiembre de 2020.

Valdeón, Friero y ferrata.

Primera salida de fin de semana de la Vocalía de Montaña, dentro de la nueva anormalidad. Reducida a ocho peñalaros, por culpa de la covid-19 y otras limitaciones. Dudas, temores.

Conforme se acerca el sábado, el pronóstico meteorológico es cada vez más favorable. También para el valle del Valdeón.

Volvemos a compartir viajes con amigos, aunque tenga que ser con mascarillas permanentes. Y el mejor colofón del viaje enmascarado, no pudo ser otro, nada más coronar el puerto de Pandetrave, que contemplar los últimos rayos de sol sobre las cumbres de las peñas de Cifuentes, que se cierran al norte con la torre del Friero. La parada momentánea y las primeras fotos, eran obligadas.

Amanece el sábado 12 de septiembre, con la mejor vista desde la habitación a la sierra del Caballo, que limita hacia el norte el valle de Valdeón.

Partimos del km 14 de la carretera LE-2703. Dejamos atrás el chozo de Urdías, y remontamos las pedreras en dirección al collado de Chavida. Omnipresente y poderoso, el Friero, siempre a nuestra vista, como un faro luminoso y perenne.

Tras el collado, bordeamos el macizo en un largo giro de 180º para enfilar la vía normal de la cara norte, y trepamos una fácil chimenea, que nos deja en la cresta final que conduce a la cumbre del Friero. Estamos a 2445 m de altura, según reza su buzón cimero.

Torre-del-Friero-cumbre-principal-2445-m.

Reponemos fuerzas al sol de esta magnífica atalaya, oteando el valle y las cumbres más destacadas del macizo occidental de Picos de Europa, y otras tantas del macizo central.

En la bajada, Ana monta un rápel, como una opción al destrepe de la chimenea. A continuación, un corto pero expuesto paso horizontal, nos hace dudar por un momento, un poco más que a la subida. Una dosis extra de inquietud, que gusta a los más atrevidos del grupo, y de la que surge un lema de esta ruta: “Más pasín y menos paseín”, reivindicando así alguna otra actividad montañera con un poco más de emoción que la simple excursión por estas bellas montañas.

En la mitad del descenso, trepamos a la breve cumbre del Peñón Chico. Pequeña guinda final de esta ruta.

El domingo nos encuentra a primera hora en la puerta de acceso al puente tibetano, a 30 m sobre el río Cares, que prologa la vía ferrata de Valdeón.

 Vamos abriendo huella a varios grupos, que también disfrutaron de los últimos calores de este incierto verano, y de la sombra abundante -a primeras horas de la mañana- de las agujas que va coronando esta preciosa y reciente ferrata. Por lo demás, muy bien instalada, segura, y fácil de seguir.

La peña del Porracho culmina la vía y da salida al camino que sube de Cordiñanes, y que lleva por la vega de Asotín, al incomparable refugio Diego Mella, junto al collado Jermoso. Nos sirve ahora para volver al aparcamiento, junto al mirador del Tombo. Como este está al lado del Cares, nos damos un efímero baño en sus frías aguas, que se llevan el sudor de la ruta y nos deja aún más preparados para las últimas cañas de esta salida. Algunos más dispuestos que otros, como fieles “acólitos anónimos” -que no alcohólicos, pero sí conocidos- de Ana Torre, nuestra inmejorable guía de estas dos rutas inolvidables.

Ferrata-Valdeón-Sector-II-scaled

Los Picos de Europa, siempre maravillosos. Y con tan buenas condiciones meteorológicas y tan grata compañía, aún mejores. Continuaremos.

Manuel Campos

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