Salida a la Cordillera Cantábrica

Tras varios fines de semana con mal tiempo y con grandes nevadas recientes un grupo de 27 Peñalaros nos animamos a participar en la salida de la vocalía de esquí de travesía. La convocatoria inicialmente era para 12 personas, pero debido a la gran demanda la organización aumentó el número de plazas.

El viernes por la tarde, el organizador (junto con sus compañeros de viaje) fue a explorar el terreno y revisar el estado de la nieve que nos encontraríamos el sábado, así que durante la cena del viernes tuvimos la suerte de recibir noticias “frescas” de lo que podríamos esperar al día siguiente.

El sábado amaneció un día claro y soleado, nos organizamos para movernos en el menor número de coches y aparcamos en LLávanes de la Reina. Aunque hacía frío, se notaba falta de nieve en alguna ladera de orientación sur y en el camino hacia el refugio Tajahierro, esto nos obligó en algunas ocasiones a “descalzarnos” los esquís para evitar mojar las pieles. En grupo y con la ilusión de encontrar buena nieve fuimos subiendo, pasando por el collado del Boquerón de Bobias hasta los pies del Tres Provincias, allí parte del grupo regresó para Llávanes y la otra parte, después de ponerse los crampones, se animó a subir el “cuestarrón” hasta el pico. La nieve en la cima estaba un poco helada por el viento, pero a medida que nos acercamos al Alto de Cubil del Can fue mejorando y disfrutamos de una magnífica bajada hasta llegar de nuevo al Collado del Boquerón. Pasado el collado, la nieve estaba helada y escasa, causa del accidente de Laura Hernandez (con rotura de tibia y peroné) que fue asistida por el helicóptero de la guardia civil con gran destreza, después de los agobios de buscar cobertura y poder comunicar con el 112.

También el domingo amaneció claro y soleado, en vista de que por la tarde tocaba la vuelta a casa, decidimos subir al Pico Gabanceda que mucha gente se podía apuntar como nueva cumbre en el “Trofeo Memorial a Horacio Márquez”. Salimos del puerto de Pandetrave y llegamos en grupo a la cima del pico después de unas cuántas “vueltas María”. Desde la cima pudimos identificar varios macizos montañosos y picos señalados (Torre del Friero, Tiatordos,…) hasta el Cantábrico, la vuelta al puerto fue otra bajada espectacular que nos deparó un fin de semana de los que crea afición, por las condiciones, la compañía y la organización. Hubiera sido un fin de semana perfecto, si no llega a ser por el mal sabor de boca de la desafortunada caída.

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