Alto Rey. 18 de mayo de 2019

Cuenta una leyenda que el Señor y brujo de una tribu prerromana enviudó y tuvo que hacerse cargo de sus tres hijos, los cuales tenían duras peleas cada vez más frecuentes. Un día, el padre, harto de las riñas entre ellos, decidió cargarles una maldición eterna de tal manera que pudieran verse, pero no hablarse. Los convirtió en tres altas montañas que situó a cada extremo del territorio para que sirviera de ejemplo para tribus cercanas: el mayor, el Moncayo, el mediano, el Ocejón, y el pequeño, el Alto Rey.

El sábado 18 de mayo con el Grupo Excursionista realizamos una salida a esa última montaña, situada al norte de la provincia de Guadalajara.

Ermita del Alto Rey

Ermita del Alto Rey

Un grupo de 11 personas y una simpática y joven perrita nos reunimos en la recóndita aldea de Prádena de Atienza desde donde realizamos una vuelta circular por aquellos montes, en el sentido de las agujas del reloj. Comenzamos remontando un valle junto a un arroyuelo, y nos encaramarnos, tras alcanzar un collado, junto a la Peña del Mediodía, en las zonas altas de la sierra. Desde allí, seguimos el camino a veces difuso a lo largo de la cuerda, bordeando las Peñas de los Rollos y la de los Gavilanes. Un corto desvío de apenas alguna decena de metros y poquito desnivel, nos llevó a la cumbre del Alto Rey, que comparte nombre con la sierra, la cual, con apenas vestigios de un viejo vértice geodésico, fue hollada por la casi totalidad de participantes.

Junto a unas antenas de telecomunicación, las paredes a sotavento de una antigua ermita sirvieron de parapeto para improvisar un protegido y agradable comedor nos grandiosas  vistas.

Antenas del Alto Rey

Antenas del Alto Rey

Un poco más abajo, las instalaciones militares del Picoz, también dotadas con antenas, nos obligaron a girar otra vez. Más adelante, seguimos nuestro descenso por el agradable e inhóspito valle del Río Pelagallinas que nos devolvió a nuestro punto de partida. Así, cerramos nuestro círculo por aquellas suaves montañas: una preciosa zona muy solitaria y tranquila, con parajes hermosos. En ocasiones, un viento a veces moderado, nos obligaba a abrigarnos algo más. Y aunque también recibimos la breve visita de una ligera lluvia, en conjunto tuvimos unas   estupendas condiciones primaverales para andar por un bonito entorno, que disfrutamos en magnífica compañía.

Texto y fotos: Juan Herrero

Los comentarios están cerrados.