Crónica de la Salida a Sierra Nevada 25-26 febrero 2017.

El viernes 24 sorprendimos al hostelero Luis con una cena masiva de todos los asistentes a la que malamente pudo atender por los agobios de haber llegado a última hora y sin avisar. Después nos distribuimos entre los que se alojaban en la propia Hospedería Los Cahorros y la Casa Rural El Molino de Rosa. Nos acostamos con la incertidumbre de la cantidad de nieve o hielo con la que pudiéramos encontrarnos al día siguiente.

Por la mañana, ya en el aparcamiento del collado Sevilla, punto de salida de la ruta del día, las dudas quedaron en nada por eso porque no había nada de nada, ni de hielo ni de nieve. Con menos peso y asombrados por el paisaje que nos esperaba, se comienza el ascenso al Trevenque pero no por la ruta fácil de ir por la pista.

trevenque_

Como amantes de la montaña cogimos toda la arista casi hasta la cumbre. El cielo se fue cerrando y desde la cima nos quedamos sin poder contemplar la inmensa panorámica del Veleta y de la zona de esquí blanca a mas no poder.

cumbre

Un vertiginoso descenso nos deja en el fondo de un barranco/rambla al lado de una maravillosa fuente que regó nuestro tente-en-pié.

fuente

Faldeando por la ladera norte del barranco del río Díjar regresamos al collado Sevilla para emprender la segunda parte del recorrido. En esta ocasión mas suave, con mucho menos desnivel, subimos a los dos picos que nos faltaban para el trío y con, además, nombres muy curiosos. Primero el Cerro de las Pipas, francamente al alcance de la mano, y luego la Boca de la Pescá, algo mas alto pero con unas perspectivas impresionantes en las cuatro direcciones.

boca pescá

El regreso a los alojamientos fue premiado con unas merecidas cervezas y posterior cena en la Hospedería, otra vez algo lenta pero bien abundante.

La mañana del domingo nos recibe con un día muy soleado que promete calor pero que afortunadamente no cumple su promesa. Sin necesidad de coger coches, empieza la ruta en el mismo pueblo de Monachil. Nada más empezar estamos en la orilla del rio, remontándolo y adentrándonos en el Desfiladero de los Cahorros. Como buen desfiladero nos premia con pasos angostos, puentes colgantes, paredes inmensas y bellos parajes.

cahorros

Para evitar un regreso agobiante por la presencia cada vez mayor de visitantes, tomamos para ello un camino muy poco frecuentado. Remontando la ladera izquierda del desfiladero llegamos hasta la toma de la tubería que alimenta la Central de Tranvías, estación generadora que suministraba electricidad a los tranvías de Granada. Tras una vertiginosa bajada hasta dicha Central volvemos a recuperar el camino de ida por la orilla del río que nos lleva otra vez hasta Monachil.

Allí están esperando los coches que nos traerán de regreso a casa.

Pepe YNAT.

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