Crónica salida de escalada a Redován – Vocalía de Jóvenes

Como colofón a su primer año de andadura, la Vocalía de Jóvenes decidió disfrutar del puente de diciembre con un intensivo de escalada. El destino elegido fue Redován (Alicante), escuela con una caliza adherente, infinidad de vías equipadas de distintas longitudes y dificultad, corta aproximación y un clima cálido que no nos defraudó durante los cuatro días que pasamos allí.

Fuimos un grupo de ocho personas y contamos de la compañía de unos amigos del club hermano CVC Elkartea, los cuales se quedaron más días escalando por la zona mientras que los madrileños nos volvimos el lunes.

Salimos de Madrid el viernes por la mañana y llegamos a Redován a la hora de comer. Tentempié rápido y aproximación al sector del Rut, donde escalamos tres vías de deportiva y pudimos probar la estupenda roca que íbamos a escalar los próximos días. Cena y a dormir, ya que al día siguiente había que madrugar.

El sábado sonó la alarma a las 6:50, desayunamos y nos encaminamos a nuestras respectivas actividades. Cinco de nosotros fuimos a la vía Botri 2, mientras que los tres restantes se quedaron haciendo deportiva. La vía nos gustó mucho y además estuvimos solos, lo cual no es común en una vía tan conocida. Después de dudar por donde bajar, una vez arriba decidimos seguir la cresta que va por el PR y bajar rodeando el sector del Rut. Ya abajo nos reunimos con los demás en el bar de los escaladores, donde pudimos conocer al “Botri”, aperturista de la vía que habíamos hecho y de otras muchas. Aprovechamos también para preguntarle acerca de lo que queríamos hacer al día siguiente. Ese día estábamos cansados, así que cenamos rápido y nos fuimos a dormir.

El domingo nos despertamos a la misma hora y cambiamos las cordadas respecto al día anterior. Cinco fuimos al Espolón PDP, una vía muy agradable de 500m, dos se fueron a la vía Silvia y el octavo integrante del grupo se quedó haciendo deportiva porque se tenía que volver a Madrid ese día. Los del Espolón llegamos arriba con las últimas luces, pero el camino de vuelta está marcado y con nuestros frontales llegamos abajo sin problema. Allí nos esperaban los demás, y después de ducharnos fuimos a comernos una rica pizza, lo cual remató un estupendo día de actividad.

El lunes, antes de volvernos a Madrid, también separamos las actividades. Tres fuimos a hacer un poco de deportiva mientras que el resto aprovechó para ir a la playa a darse un baño, ya que los 20 grados animaban a ello. Quedamos a las 14h y partimos de vuelta a Madrid.

Tener un puente de cuatro días para escalar es una buena oportunidad, hacerlo en invierno en manga corta y en un sito así es una suerte, y si a lo anterior le juntamos el estupendo ambiente que crea la gente con la que se va, obtenemos un plan inmejorable.

¡Ahora a por el 2020!

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