Crónica salida Via Ferrata en Guadalajara. 14 diciembre 2019.

El pasado sábado 14 de diciembre, la sección de montaña proponía por primera vez, en los pocos años que llevo como socio del RSEA Peñalara, una salida para realizar una vía ferrata. La vía elegida está ubicada en Sacedon (Guadalajara) y se llama La Boca del Infierno.

A las 10 de la mañana y después de tomar el preceptivo café un grupo de 8 peñalaros nos dirigimos hacia la oficina de información para realizar los trámites previos a la realización de la actividad y que nos dejaran las llaves para poder realizar la vía ferrata. Una vez realizados estos trámites previos nos dirigimos hacia el mirador del alto donde aparcamos los vehículos y tras una breve caminata de 15 minutos llegamos al inicio de la ferrata donde nos equipamos para iniciar la actividad.

La vía elegida está catalogada como sencilla y en ella podemos practicar casi todos los tipos de instalaciones que nos encontraremos en otras vías de mayor longitud o complejidad, lo que la hace ideal para las personas que quieren aprender a moverse en este tipo de actividades.

 

La vía empieza superando una pared vertical de grapas en forma de U donde llegaremos al primer puente de tablas que pasaremos sin mayor problema aunque siempre con el típico movimiento al no tener ninguna sujeción para las manos, después de este primer tramo nos encontramos un pequeño tramo de enlace sin mayor dificultad aunque siempre bien asegurado, donde como en toda la ferrata podremos disfrutar de las vista del embalse de Entrepeñas, hasta llegar a un pequeño puente de tablas que nos deposita ante la segunda pared vertical que ascenderemos sin ningún problema por las grapas para a continuación realizar una travesía a izquierdas y llegar al segundo tramo de enlace donde encontraremos la única vía de escape de la ferrata.

En caso de no tomar la vía de escape, delante de nosotros veremos perfectamente que nos queda por superar un puente tibetano de unos 15m, una bonita tirolina de 40m y como colofón final un puente mono de 30m que nos deposita en una cómoda y ancha arista, por la que en unos diez minutos volvemos al mirador donde previamente habíamos dejado nuestros vehículos.

Y como es costumbre en todas las buenas salidas después de devolver la llave de acceso a la ferrata nos dirigimos al bar más cercano a tomar algo con las viandas aportadas por Manuel y Ana para empezar a celebrar estas fechas navideñas.

Fotos colecciones de Manuel Campos y Ana Torre.

Carlos Polonio Nieto.

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