Esquí de primavera en el valle de Gistaín (Chistau)

Con todo lo que ello implica, pues las fechas exigen una fuerte dosis de fe en que las condiciones de la nieve acompañen, ocho peñalaros inspirados por el buen criterio de uno de ellos, nuestra querida Ana Torre, nos dirigimos al Pirineo oscense a pasar el último fin de semana de abril, que los más afortunados pudieron ampliar hasta los primeros días festivos de mayo.

La apuesta fue arriesgada, pero lo que el estado de la nieve y la climatología nos quitó durante el fin de semana, hacer cumbre en el Cotiella y el Suelza, lo compensó el descubrimiento y ascenso con esquís a inéditas cimas pirenaicas -el inexpugnable "Peña Roya"-, el disfrute visual de esplendidos paisajes de montaña -refugio, valle y agujas de Labasar, mirador del valle de Chistau, valle de Pineta y llanos de la Larri- y, sobre todo, la amistad y buena compañía del grupo.

El domingo, tras despedir a la mitad de los compañeros en Pineta, y mientras caía una copiosa nevada que afortunadamente habría de permitirnos el disfrute de las travesías en los días posteriores, no cabía otra que seguir el buen consejo gastronómico que traíamos, por si se presentaba la ocasión, de dirigirnos al pueblo de Gistaín (Chistau). Todo un acierto. El embutido, los caracoles y el chuletón justificaban el día, además de aportarnos energía para acometer las dos estupendas y complementarias jornadas que nos esperaban.

El lunes, día del pino autóctono, que amaneció sereno y despejado para la subida, nos sorprendió en la cima del cabo Pientes con niebla y nieve que, tras la bajada de alguna buena pala, nos obligaron a errar por bosque en el descenso hasta llegar a la pista, en la que una vez desaparecida la nieve, encontraríamos a Pau, el buen amigo del Valle que nos acercó en todas las salidas hasta donde las condiciones de las pistas lo permitían.

El martes, ya sin un sólo árbol en toda la travesía, comenzó amenazante, lo que hizo que desistiésemos de hacer cumbre en el pico Suelza, pero fue mejorando a partir de mediodía y permitiendo finalmente que alcanzáramos el innominado hombro del Suelza, que queda por encima de peña Parda y el collado entre ésta y el propio Pico, y que desde ahora bautizaremos -porque las tres Anas y María se lo han merecido- como cota "Ana-Hari", y así y tras reponer fuerzas al sol, nos esperaba en el descenso la última y mejor esquiada del fin de semana hasta barranco de Biziele, donde esperaríamos a Pau.

El miércoles vuelta a Madrid y a recordar los buenos momentos pasados, haciendo propósito de regresar a estas bellísimas montañas.

Gracias Ana, gracias compañeros por esta estupenda salida.

Datos técnicos:

Sábado. Subida al "Peña Roya", cota 2055 m, 787 metros de desnivel, 14 kilómetros de recorrido.

Lunes. Subida al cabo Pientes, cota 2.365 m, con 965 metros de desnivel y 14,6 kilómetros de recorrido.

Martes. Subida a la cota "Ana-Hari", 2.756 metros, 970 de desnivel y 13,5 Kilómetros de recorrido

Manuel Revuelta        

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