FIN DE SEMANA EN GUIPÚZCOA

Los días 18 y 19 de junio, un grupo de peñalaros se trasladó al País Vasco, acudiendo a la llamada del Club Vasco de Camping Elkartea.

Recordemos que en el mes de octubre de 2015 se firmó un convenio de hermanamiento entre este Club y la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara. Con este motivo se trasladaron a Madrid el presidente y varios directivos del Club para la firma del convenio en nuestra sede social, y el día siguiente ascendieron, junto a varios componentes de nuestra junta directiva, a la cumbre de Peñalara con posterior visita al monasterio de Santa María de El Paular.

En esta ocasión la visita ha sido devuelta. Los hermanos vascos nos agasajaron, cuidaron y nos hicieron sentirnos más que cómodos en su tierra. El sábado 18 de junio ascendimos conjuntamente a la piramidal cumbre del Txindoki, bajo el típico txirimiri, gozando en el descenso del novedoso deporte de patinaje sobre barro. El domingo 19 asistimos a la 13ª marcha del proyecto “Bidea 2016”, un conjunto de 32 etapas que se celebra en domingos sucesivos y que tienen por objeto recorrer las montañas vascas a pie. En esta ocasión fuimos desde el santuario de Loyola, cuna de nacimiento de San Ignacio, hasta Zumárraga que es la primera etapa del Camino Ignaciano, con el que se conmemora el recorrido que el santo realizó desde su pueblo hasta Manresa. Fue un agradable paseo de 15 km y cerca de 900m de desnivel por caminos entre praderas, caseríos, collados y bosques, en el que participamos cerca de 200 personas en amigable ambiente de camaradería.

No faltaron los aspectos culturales de esta jornada, donde disfrutamos de la agradable música producida por el txistu y la txalaparta, de los castellets a cargo de un grupo de gerundenses venidos expresamente para participar en el evento y una visita bien explicada a la ermita denominada La Antigua, en Zumárraga.

Terminó la marcha con un avituallamiento final a base del bautizado como "Talo-Fusión", combinación entre el talo, torta típica vasca de maíz y la butifarra catalana, que regados por cerveza catalana o vasca, a elegir, hicieron las delicias gastronómicas de los participantes.

En resumen, una jornada de convivencia montañera digna de ser recordada y repetida.

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