Cursillo de Marcha Nórdica. 26 enero 2019

A las 10.30 nos encontramos un grupo de 18 peñalaros e invitados en el metro de Lago para realizar una actividad totalmente novedosa y desconocida para todos nosotros.

Marcelino López, monitor y Vocal de la FMM nos introdujo en los arcanos de un deporte de muy reciente creación y regulación, inventado en el norte de Europa para completar los entrenamientos veraniegos de los corredores de esquí de fondo. Este deporte pone en actividad un sin fin de músculos de nuestro cuerpo de una manera desde cierto punto pausada -todo lo que el practicante quiera que sea- hasta en extremo veloz. Espalda, brazos, piernas, pulmones, corazón, abdominales (¡hasta seis mil abdominales puede llegar a hacerse sin darse uno cuenta!), etc..., sin contar con que, además, se combina con la charla y las risas.

Combinando teoría y práctica llegó la hora de la comida. Para hacerla, los chiringuitos que hay en torno al recién remodelado lago de la Casa de Campo nos acogieron, con sus grifos de cerveza.

La siesta fue sustituida por otra pequeña charla acerca del desarrollo de este deporte en España y luego se completó con un ascenso hasta la estación final del funicular, poniendo en práctica lo aprendido durante la jornada.

La actividad de marcha nórdica nos resultó muy agradable y suave, nada intensa. Pero la sorpresa de algunos fue cuando a la mañana siguiente, al levantarse de la cama, el cuerpo pedía seguir tumbado pues costaba poner en movimiento cualquier músculo. A la chita callando es un deporte pequeño pero matón. Y nos hemos juramentado para volver a practicarlo dentro de quince días, siendo conscientes de que es mucho tiempo sin hacerlo.

El ejercicio se debe realizar cada dos o tres días, como entrenamiento muy eficaz para mantenerse en forma.

Autor (texto y foto): Pepe Ynat.

Los comentarios están cerrados.