Marcha de la Mujer Montañera. 16 de marzo de 2019.

¡Qué maravilla de día! Recorrer el Guadarrama menos transitado y acompañado de una amplia familia montañera ha sido un regalo para los sentidos.
Estupenda la marcha que realizamos a propuesta de la Vocalía de la Mujer de la FMM y con motivo del Mes de la Mujer en la Montaña. Ha sido una actividad abierta a todas las personas amantes de estos espacios, lo que ha hecho que pudieran participar más de 15 caras nuevas.
Al final hemos sido 45 participantes, de ellos 33 mujeres, quienes disfrutamos de una fantástica ruta que comenzó recorriendo algunas calles de Miraflores de la Sierra, dónde nuestro presidente, Pedro Nicolás, haciendo gala de su profesión, nos relató algunas historias, como la del álamo centenario de su plaza, así como de algunas casas con historia de ilustres personajes, como la de Vicente Aleixandre o en la que residió Ramón y Cajal.
Iniciamos la ruta con una fuerte subida hasta alcanzar en primer lugar el Pico de la Pala (1.539m), dónde Pedro nos deleitó con el poema El Álamo de Vicente Aleixandre, lo que aprovechamos para tomar un pequeño respiro tras el fuerte repecho. Un día soleado nos acompañó a lo largo del recorrido, disfrutando de unas estupendas vistas de la Najarra, la Morcuera y el valle de Bustarviejo, con el Mondalindo, la Peña Negra y Cabeza Arcón como las cimas más cercanas. En un ambiente amigable y festivo coronamos finalmente el pico Perdiguera (1.866m), desde donde disfrutamos de unas panorámicas excelentes.
Poco después nuestro esfuerzo se vio recompensado tomando un frugal almuerzo a orillas de las refrescantes aguas del arroyo del Sestil del Maillo, que se despeñan por la Chorrera de Mojonavalle, que posteriormente contemplamos al pasar a su lado. Tras atravesar por un apacible bosque mixto de abedules y pinos, comenzamos una fuerte y dura subida hasta la cima del Espartal (1.733m), ya en los Altos del Hontanar, para seguir deleitándonos de las vistas del embalse de Pinilla y del Valle del Lozoya. Iniciamos, luego, desde esta cima, la última y continuada bajada a Pinilla del Valle, entre un alto piornal que a más de una le cubría, finalizando, tras una hora de descenso hasta el mismo pueblo, una travesía de 22 km de distancia y unos 1.300 metros de desnivel acumulado.
Estupenda experiencia que sin duda repetiremos.
María Jesús de la Morena (RSEA Peñalara)

 

        

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