Parque Natural de Valderejo y salinas de Añana. 8-10 marzo 2019

Parque Natural de Valderejo y salinas de Añana

La cita fue para la cena del viernes 8 de marzo en el Albergue Juvenil de Espejo, dependiente de la Diputación Foral de Álava. Un señor albergue que casi casi nosotros inauguramos, con unas instalaciones muy modernas pero con alguna habitación gozando de un cierto olor a sumidero. Cenas y desayunos bien pero justitos. El primer día estuvimos solos pero para el sábado llegó un gran grupo de scouts que dieron vida a las instalaciones. Muy correctos.

El sábado por la mañana, después del desayuno, salimos para realizar el recorrido por el Parque Natural de Valderejo. En nuestro coches hasta el pueblo de Lalastra donde quedaron aparcados.

Damos comienzo a un bello recorrido de algo más de 18 km. La primera mitad en un suave y prolongado descenso que nos acerca al núcleo abandonado de Ribera donde entramos en la vieja y derruida iglesia, saboreando la realización de lo prohibido, pues existe un gran riesgo de derrumbes. Nada que Peñalara no pueda superar.

Después de atravesar una bucólica campa nos internamos en el desfiladero del río Purón, otro de los hitos de la jornada. Majestuoso lugar donde el camino recorre el tajo labrado por el agua sobre materiales calizos.

Al salir del desfiladero nos encontramos con unas bellas vistas de la zona de las Merindades burgalesas. Y es aquí donde comienza el tramo más duro del día (por decir algo). Una sinuosa subida por un zigzagueante camino que fue afrontada para algunos con una desesperante tranquilidad; pero todos llegamos sin aparentes jadeos.

 

Como teníamos la opción, no contemplada en la convocatoria oficial, de subir al Santa Ana, pues ahí no se iba a quedar el pobre pico sin conocernos y decidimos hacerle una visita. Mereció mucho la pena pues las vistas desde allí fueron magníficas.

A la bajada del pico dimos cuenta de nuestros bocatas y comenzamos nuestro camino de regreso. Volvimos a pasar por las cercanías de Ribera y de una manada de toros que a alguien no gustó mucho. Tras un largo (eso nos pareció) y aburrido ascenso volvimos a abandonar el recorrido oficial para acercarnos a la cumbre del Solinde, ésta también con unas espectaculares perspectivas. Hubo que ganárselas pues la vegetación no estaba por la labor y nos puso todas las pegas que pudo. Pero Peñalara es mucho Peñalara; ¡allá ella!

Finalmente y tras atravesar un interesante bosque mixto de pino y encinas llegamos al punto de salida, Lalastra. Y aquí nos esperaban tres magníficas tortillas, tres, que habíamos encargado por la mañana. Nos supieron a gloria (con minúscula), y también las merecidas cervezas.

Regreso al albergue, duchas, cenas y algún espirituoso en el bar La Cabaña, muy cercano.

El domingo por la mañana ya salimos con los coches cargados en dirección a Añana donde a las 11 teníamos concertada una visita guiada por el Valle Salado -salinas-. Recorrido tremendamente interesante desde los puntos de vista cultural y estético pues el sitio no tiene desperdicio. Algo tan bonito, tan cercano y tan desconocido para la mayoría. Explotación salinera de más de 9.000 años de antigüedad, con un sistema de propiedad y aprovechamiento muy curiosos, que han ido evolucionando con el transcurso del tiempo.

Después de una hora de visita, cariñosa despedida para largar a cada mochuelo a su olivo.

Texto y fotos de Pepe YNAT.

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