Pedro Antonio Ortega, el Ardilla, gran alpinista recientemente fallecido.

Os ofrecemos un breve y sentido escrito de nuestro compañero Joaquín Bejarano sobre Pedro Antonio Ortega, el Ardilla, gran alpinista recientemente fallecido.

"Ha fallecido un escalador, un amigo, y un avanzado de la escalada para la época en la que comenzó en esto de la montaña. A mediados de los años 60, cuando le conocí en la Pedriza él estaba empezando en este deporte pero ya me deslumbró, pues recuerdo que llevaba una cuerda de perlón bicolor, roja y azul, de 60 m.; hablamos y comenzamos a escalar juntos. Él me adopto como maestro, pero a las pocas semanas yo era el alumno y él el guía, como soñaba llegar a ser cuando fuese mayor. Compartimos nuestros sueños y canciones alpinas por ejemplo cuando bajábamos caminando desde la plataforma de Galayos a Guisando. Yo le llamaba “Zipi” porque era un pequeño bromista y por sus continuos líos, y así al despedirte de él era aconsejable mirar el morral antes de irte a casa pues con toda seguridad alguno llevaría una piedra, o varias, o pequeñas lagartijas u otros bichos.
Fue un avanzado de su época. Frecuentemente iba por delante de los mayores o de los de siempre, en muchos aspectos, especialmente en el uso de nuevos materiales y equipo. Fue el primer escalador en los Galayos que uso los famosos “pies de gato Galibier”, las medias con dibujos tiroleses, el primer cinturón “baudrier” para encordarnos... Los que le conocían pronto desterraron su primer apodo cambiándolo por el de “El Ardilla” con el que continuó ya por siempre, pero para mí siguió siendo un “Zipi” pero aumentándolo a un “Zipi y Zape”; los dos en una sola persona.
Pronto nos distanciamos; Pedro siguió en el Club Alpino Español y yo en Peñalara, donde Pedro Antonio entró en 2011 y acabó ingresando en su Grupo de Alta Montaña en el 2013. Sus logros deportivos fueron muchos y algunos muy sonados; otros fueron más privativos pero no desmerecieron en nada los anteriores. Todos en conjunto le otorgaron una importante fama de buen escalador, buen alpinista y buen esquiador y, además, de excelente emprendedor, como demostró con la creación de su camping Picos de Europa en Arenas de Cabrales.
Pedro, amigo, donde estés no coloques nada en el macuto de los angelitos, ni en el tabardo de Pedro; júntate con esos amigos escaladores que te habrán acogido para que juntos cantéis esas canciones alpinas tan bonitas, finalizando con tu grito de guerra, ese yodel tirolés que tan bien lanzabas a los vientos.
Un abrazo.
Joaquín Bejarano"

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