PEÑALARA 561

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Por fin tenemos en las páginas de la revista Peñalara una aventura relatada por Javier Camacho, a quien ya conocemos en su faceta de fotógrafo de alto nivel. Javier nos cuenta cómo le fue en la dura expedición al Lhotse de la pasada primavera en la que, con un tiempo desfavorable, y con el empuje que solo los mejores son capaces de dar, consiguió poner el pie en la cumbre de la cuarta montaña más alta de la Tierra. Las fotos de Javier, a la altura de la montaña… En esta se ve a Yannick Graziani llegando al C1. Foto: Javier Camacho

 

El Cervino guarda, por suerte, algunos “secretos” en sus paredes en los que están involucrados alpinistas españoles, algunos de ellos, peñalaros. En este artículo, Gerardo Blázquez (primer español sobre la cumbre de un ochomil principal) nos narra una bella odisea –desconocida- que vivió en la cara Norte de esta montaña en 1971 junto a Emilio Gil. En la foto, Gerardo en la cumbre del Kingspitz, días después de la Norte del Cervino. Foto: Colección Gerardo Blázquez

Y Esteban Fernández Araque nos ofrece su relato de la escalada –esta sí es conocida- que en 1991, formando equipo con Hipólito Maeso y Ángel Santamaría, les llevó con éxito a través de la misma pared Norte del Cervino hasta la cumbre de la montaña, y de regreso al valle. En la foto, Esteban, Ángel y Poli tras la escalada. Foto: Colección Fernández/Santamaría/Maeso

 

 

 

 

 

 

No, aunque lo parezca, no se trata de una escena de “El Señor de los Anillos” sino de un periplo más por las montañas del Atlas marroquí que los organizadores y continuadores de este viaje anual vienen llamando “Ruta Bereber”, a través de unos parajes increíbles. Sobre unas extraordinarias fotografías de Luis Adern, Paloma Palomares y Nicolás Martín nos detallan sus impresiones acerca de esta siempre reveladora travesía. En esta foto de Luis Adern, el grupo se adentra en un territorio “increíblemente seductor y bello”.

 

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Los Picos de Europa son hoy accesibles a cualquier montañero con una preparacion media, pero a mediados del siglo XIX, su exploración y su conquista eran una empresa de primer orden, propia de quienes han escrito su historia. En un interesante trabajo que destila estudio, dedicación y cariño, Elisa Villa, J. Wensell y J. Longo se adentran de manera minuciosa en las ascensiones de Casiano de Prado al Llambrión y de John Ormsby a, probablemente, la hoy llamada Torre de Casiano de Prado. Ninguno de los dos fue solo, les acompañó un personaje clave en estas exploraciones: Eusebio, vecino de Santa Marina de Valdeón. En esta foto de la vertiente O del Llambrión se ve el itinerario seguido por Orsmby y Eusebio en su hipotética ascensión a la Torre de Casiano de Prado. Foto: Colección Villa/Wensell/Longo

 

 

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