Revista Peñalara hace 100 años: Pirineos aragoneses. – Excursión colectiva de Peñalara

En el mes de julio de 1919, la Sociedad Peñalara organizó su segunda salida colectiva a los Pirineos. Antonio Victory relata de forma pormenorizada esta aventura en veintidós páginas de la revista Peñalara, con abundantes fotografías. En diecisiete días visitaron Vallibierna, Cregüeña, el pico Perdiguero y el valle de Estós, Gistaín, Bielsa, valle de Pineta, Monte Perdido y valle de Ordesa. El costo total de esta salida fue de 258 pesetas por persona (1’50 €)

Así comienza su relato: “Salimos de Madrid el sábado 26 de julio, a las 6,35 de la tarde, en el correo de Barcelona, con billete hasta Zaragoza, donde a la mañana siguiente, después de desayunar en la estación, continuamos en tren para llegar a Barbastro entre doce y una de la tarde. Almorzamos muy bien (tres pesetas por persona) en la fonda del Jardín, que se encuentra a la salida de la población. Desde Barbastro a Benasque hay cerca de un centenar de kilómetros por carretera, que se hacen, en automóvil, en dos etapas. La primera, Barbastro-Graus (36 kilómetros, cinco pesetas), se hace por la tarde: sale el automóvil a las seis y llega poco antes de las. ocho.

El recorrido, muy bonito: primero, entre grandes huertos; después se encuentra el río Cinca, en el que desemboca el Esera; se cruza el primero por un magnífico puente de hierro, y se da comienzo a la subida al Collado de San Roque, en cuyo alto se encuentra una ermita.

La carretera, ya cuesta abajo, va en busca del río Esera, que sigue hasta Benasque. En Graus hállase buen alojamiento y barato (a nosotros, en la Casa López, nos llevaron, por cenar y dormir, bien y limpio, tres pesetas por persona).

El automóvil no suele terminar la segunda parte del recorrido Graus-Benasque, sino que se queda en El Run, a 14 kilómetros del último punto. Este año tuvimos más suerte que el anterior, quizá por haber muchos viajeros para Benasque, tal vez porque entre ellos se encontraba el señor teniente coronel jefe de los Carabineros de la región; pero es el caso que el "auto" salió de Graus a las 6,40 de la mañana y nos dejó a las 10,30 en Benasque, cómodamente, costándonos ocho pesetas cada uno. Si el "auto'' se queda en El Run, hay que esperar una tartana, que sale bastante tiempo después de llegar el automóvil, y a paso muy tranquilo sube a Benasque. En Benasque nos dirigimos a la fonda de la señora viuda de Sayó, arrendataria del chalet de La Renclusa, cuyo hijo político, D. Antonio Abadía, es nuestro socio corresponsal.” (Revista Peñalara nº 70, octubre de 1919) Para conocer la realidad de hace cien años, se recomienda leer el encantador y extenso relato en la propia revista, en www.penalaraonline.com

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