Crónica salida a la Garganta de Escuaín (P.N. de Ordesa y Monte Perdido). Días: 29 de octubre – 1 de noviembre de 2021

La salida a la Garganta de Escuaín forma parte de la programación de actividades de la Sección de Montaña del año 2021, publicado en el calendario anual.

La oferta de la actividad se publicó con sus especificaciones técnicas en el mes de septiembre a través de correo electrónico a todos los socios y en la revista mensual. Los socios encargados de la organización fueron Pedro Mira y Juan Manuel García.

La actividad prevista para el sábado 30 de octubre era una ruta circular por la Garganta de Escuaín, por la Senda Colgada, con salida y llegada en el parking del pueblo de Revilla; para el domingo 31 era una ascensión desde Revilla a las Puntas Verdes (vértice 2617m, Zuqueta 2663m) pasando por el Refugio de Foratarruego y el borde del Circo de Gurrundué; y para el lunes 1 de noviembre una ascensión al Castillo Mayor desde la pista Puértolas - Bestué.

A pesar de la desfavorable previsión meteorológica para los días de actividad, han participado 22 animosos socios y nos hemos alojado en el Hotel Cinca, en la localidad de Escalona.

La madrugada del sábado 30 llovió con intensidad en toda la zona del Parque Nacional de Ordena y Monte Perdido, por lo que los cauces de los ríos que bajan por la Garganta de Escuaín y el Cañón de Añisclo venían muy crecidos, lo que hacía imposible atravesar el cauce del río Yaga previsto para esa jornada.

La mañana amaneció lluviosa, por lo que se retrasó el comienzo de la actividad hasta las 11 h, en que las previsiones mejoraron un poco. Teniendo en cuenta la crecida del río Yaga y que la Senda Colgada transcurre por una faja estrecha sobre la garganta de Escuaín que estaba mojada, con riesgo de resbalones, los organizadores decidieron cambiar la actividad por una ruta circular más sencilla en el Cañón de Añisclo.

Así,  cogiendo los coches, partimos del hotel y llegamos hasta el parking de las Tellas, donde comenzó la actividad, bajando al puente de las Espuciellas, sobre el río Aso, para después subir a la aldea de Serpué, ascendiendo desde allí al collado del Portiello, desde el que disfrutamos de una bonita vista del cañón de Añisclo; después bajamos al fondo del cañón y lo remontamos durante una hora y media hasta  alcanzar la Selva Plana;  desde allí volvimos sobre nuestros pasos descendiendo hasta el Puente de San Urbez, ascendiendo finalmente hasta el parking donde estaban los coches.  La actividad tuvo un desnivel de unos 800 m. positivos, con un recorrido de 18 Km, aproximadamente. 

El domingo 31 amaneció nublado y chispeando, con las cumbres del parque nacional cubiertas de niebla, pese a lo cual se tomo la decisión de intentar hacer la actividad programada si la meteorología lo permitía. Cogimos los coches en el hotel y nos desplazamos hasta el pueblo de Revilla, desde donde comenzamos la actividad, subiendo todo el grupo hasta el mirador y refugio de Foratarruego, donde pudimos contemplar el bello circo del mismo nombre. Como la cumbre de Puntas Verdes estaba cubierta de niebla y amenazaba lluvia, se decidió no hacer la ascensión.

En el descenso hasta Revilla nos desviamos para ver los miradores del mismo nombre sobre la Garganta de Escuaín, sitio que estaba programado visitar para el primer día. Desde estos miradores las vistas fueron espectaculares, quedando todos impresionados por su belleza, con el pueblo de Escuaín y la mole del Castillo Mayor en frente, al otro lado de la garganta. Durante la estancia en los miradores, buitres leonados y quebrantahuesos sobrevolaron nuestras cabezas. La actividad tuvo un desnivel de 800m y un recorrido de 15 km, aproximadamente.

El lunes 1 de noviembre, el día amaneció luminoso y soleado, con algunas nubes en las cumbres. Desde el hotel nos desplazamos en los coches hasta la bifurcación de las pistas que van a los pueblos de Bestué y Escuaín. Desde allí, todo el grupo ascendimos hasta los 2013 metros del Castillo Mayor, desde cuya cumbre disfrutamos de unas estupendas vistas de la Garganta de Escuaín, con el Monte Perdido al fondo. La actividad tuvo un desnivel de 900 m, y un recorrido de 10 km, aproximadamente.

Finalizadas las actividades, los participantes volvimos a Madrid sin novedad.

Hay que destacar la valoración positiva de Hotel Cinca donde nos alojamos, con habitaciones dobles y simples, comedor y salón de estar, en buen estado, con buenas cenas y desayunos.

Los organizadores creemos que la salida ha sido un éxito, con satisfacción de todos. Así nos lo comunicaron.

Pedro Mira MacWilliams y Juan Manuel García Blázquez,

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