Fallece Antonio Sáenz de Miera

Antonio Guerrero (izquierda) junto a Antonio Saenz de Miera (derecha)

La noticia nos ha llegado pasadas las 2:00 horas de la madrugada: Antonio Sáenz de Miera, socio de Peñalara, nos ha dejado para siempre. Y ha dejado un hueco en nuestros corazones que jamás se llenará.

Porque Antonio era la personificación del humanismo. Sabía formar equipo, sabía apasionar y, sobre todo, siempre estaba buscando la mejora de esas reuniones anuales en la montaña, llamadas Aurrulaque, que él creó en 1985 y que se seguirán celebrando porque, cómo él mismo dijo: “El Aurrulaque no se acaba nunca”.

Antonio, nacido en Cercedilla (y muy orgulloso de su condición de parrao), era doctor en Derecho y dedicó gran parte de su vida al mundo de la empresa y las fundaciones. Miembro del Club de Roma, creó y presidió varias fundaciones y llegó a ser presidente del Centro Español de Fundaciones, así como consejero delegado de la Fundación COTEC y escribió muchos libros como “La crisis social en mayo del 68 en Francia” (que fue su tesis doctoral), “La sociedad necesaria”, “El mayo francés”, “La fábrica del saber”, “El azul del puzle”, “A favor del Guadarrama” o “El oficio de unir”.

Pero, sobre todo, Antonio era un gran amante de la naturaleza y la montaña; y puso todo su empeño en cuidarlas y conservarlas. Por eso, fundó la Asociación de Amigos del Guadarrama, que actualmente forma parte de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, y creó los Aurrulaques: esas reuniones montañero-culturales que se vienen celebrando desde hace 37 años y por las que han pasado personajes de gran relevancia para leernos su manifiesto y pedir mejoras en la protección de nuestras amadas cumbres guadarrameñas.

Más tarde, se implicó personalmente en el proyecto Allende Sierra, ayudando a su creación y participando activamente en sus marchas. Y es que, sin duda alguna, Antonio fue uno de los grandes impulsores del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Nuestra Sociedad siempre recordará a Antonio, peñalaro íntegro y persona de bien. Siempre estará presente el recuerdo de su enorme personalidad, su sincera amistad y la obra que él nos ha legado y debemos continuar.  Algún día nos volveremos a ver, caminando por las sendas de la eternidad. Hasta entonces, Antonio, descansa en paz.

Antonio Guerrero.

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