Ha muerto Lucas García. Un hombre bueno.

Mi relación con Lucas viene de antiguo, no sólo por ser su cliente, desde su primera tienda de la calle Embajadores, sino también por ser del mismo barrio (Delicias-Santa María de la Cabeza) y por nuestro gusto por los perros (en mi casa tuvimos uno y Lucas no ha dejado de tenerlos -muy en plural-).
Los perros eran motivo, a principios de los años 70, de largas tertulias nocturnas en los parques, si bien es cierto que por esa diferencia de edad que se nota más cuanto más jóvenes, no teníamos la proximidad que nos fueron dando los años. Cuántos cafés habremos tomado después de comer, hasta que él abría Deportes Luce, que está en la misma acera que mi casa.
Por eso he podido conocer al Lucas benefactor de los montañeros y sus clubes y al hombre bueno tan querido en su barrio.
En este último ámbito, Lucas era un protector de los desfavorecidos por cualesquiera circunstancias; no sólo de los sin techo del barrio, que no tenían necesidad de encontrarle porque era él quien les buscaba, también de quienes, por unas u otras dependencias, encontraban un oasis de tranquilidad, protección y afecto a la sombra de Lucas y Deportes Luce.
No es casual que muchos de los perros del barrio parasen a su puerta, los más listos llamaban con la patita, para recibir una golosina o, simplemente, su caricia.
Seremos muchos los que le vamos a echar de menos.

Rafa Doménech  

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